Unas veces por un calentamiento, otras por un descuido delante de una cámara que no debiera estar pinchada o un micrófono que no debiera estar abierto, se difunden comentarios políticamente incorrectos, inoportunos, desafortunados, sexistas, xenófobos, insultos, tacos, meteduras de pata o salidas de tono. Son excesos verbales que traicionan a quien olvida o ignora que le están escuchando.
Los políticos suelen ser víctimas propiciatorias de falta de precaución o de contención delante de cámaras y micrófonos. Alcaldes, diputados, ministros, cargos institucionales e incluso el mismísimo presidente del gobierno caen una y otra vez en indiscreciones reproducidas hasta la saciedad. Las “pilladas”, para regocijo del personal, se repiten sin solución de continuidad.
Los presentadores, como profesionales del medio, deberían ser más cautos y tener más control sobre qué dicen y cómo lo dicen, pero no siempre es así. Hay una regla de oro que aconseja no hacer confidencias delante de un micrófono o delante de una cámara. La excesiva familiarización con el medio hace que se olviden de que en el mejor de los casos solo les escuchan en el control. El presentador de “Sálvame” dio la razón a los que le acusaron de divismo y de ponerse a la defensiva en su comparecencia en “La Noria”. "Entiendo que digan que estuve soberbio y prepotente. Estuve fatal, no se lo puse nada fácil a los que me entrevistaron". "No supe estar, tuve una mala noche y estuve como el culo", añadió Jorge Javier Vázquez sobre la actitud borde que mostró durante su tensa entrevista.
La co-presentadora del mismo programa, Belén Esteban, también, se ha visto obligada, en mas de una ocasión, a pedir disculpas por su vocabulario y se justificó: "Si me están quemando, digo lo que pienso". "Quiero pedir disculpas por las declaraciones que hice el otro día con Carmen Lomana, pido perdón por mi manera de hablar". Sin embargo, dejó claro que sigue "sintiendo lo mismo", aunque admitía: "La boca me pierde". En referencia a su estilo populista insiste: “Aunque me pierdan mis maneras, digo lo que siento y a la cara”. Belén Esteban ya había perdido los papeles al descalificar a Mercedes Milá como "una persona que se cree imprescindible, hace lo que le da la gana". Después de su reacción, la Esteban se disculpó de nuevo: "Cuando me caliento pierdo los papeles".
Más reciente es la polémica surgida tras la retransmisión en Televisión Española del Barcelona-Real Madrid a cargo de Sergio Sauca. Muchos seguidores culés han pedido la dimisión de Sergio Sauca por la falta de imparcialidad en la narración y en los comentarios del partido jugado en el Camp Nou. Se da la circunstancia de que los partidos del Barça se retransmiten simultáneamente por TV3, con comentarios en catalán, se supone que ningún culé debiera verlo por TVE, error de cálculo. Entre otros comentarios, el periodista dijo que "no es habitual que el Barça juegue una final", que "todo parece indicar que el Barça estará en la final", pero que "aún quedan dos minutos para que el Madrid marque dos goles y pueda remontar". Las críticas no se hicieron esperar, en Twitter, los aficionados culés, pidieron el cese inmediato de Sergio Sauca. Los tuits decían cosas como estas: "La retransmisión de TVE ha sido peor que las de Telemadrid, ¡una auténtica vergüenza!"; "la emisión del canal público ha sido tendenciosa, parcial y propia de un locutor de patio de escuela". En la misma retransmisión, el reportero Rubén León añadió gasolina al fuego al comentar a pie de campo a Iker Casillas al término del partido: "Cuando veas el gol anulado a Higuaín, creo que te vas a enfadar más".
También Sergio Sauca, en este nuevo caso de exceso verbal, ha dado la cara para pedir disculpas: "En nombre de Rubén y en el mío propio pido disculpas a todas las personas que se hayan sentido molestas", dijo en el programa “La Ventana” de la Cadena SER. “Reconozco que a veces estamos más o menos afortunados, pero de eso a sacar conclusiones de que en TVE queremos una cosa u otra... ¡de verdad que no! Partidismo de verdad que no. Si alguna vez que me vuelvo loco es con la Roja”.
El hashtag #sergiosaucadimision puso de manifiesto el descontento de los aficionados del FC Barcelona y han pedido otro comentarista para la final de la Liga de Campeones en Wembley.
Con cierta conexión futbolística y también relacionado con el Barcelona, unas poco afortunadas manifestaciones en las que Javier Sardá aseguraba que Shakira y Gerard Piqué estaban juntos, reproduce otro caso más de un presentador que habla antes de pensar. En este caso, de nuevo, el “boca-chicle” se echó atrás y se mostró "cabreado" consigo mismo por haber cometido lo que él considera "un error personal y como periodista".
La inesperada ruptura entre Shakira y Antonio de la Rúa generó sospechas acerca de la existencia de una tercera persona que podría ser el futbolista Gerard Piqué. En medio de tales rumores surgió la confirmación de Javier Sardá, que afirmó en el programa “Divendres” de TV3, que la cantante y el futbolista mantenían "una relación muy pasional", y contó que él había sido testigo de cómo se besaban apasionadamente en un restaurante de Blanes. Tras el tsunami mediático que sus declaraciones generaron, el que fuera presentador de “Crónicas Marcianas”, se retractó y envió un comunicado en el que confesó sentirse afectado por el desacierto de su testimonio. Sardá negó haber presenciado la escena del restaurante personalmente, "es falso y jamás lo he dicho", y añadió que fue una fuente la que le transmitió la información, y que "como todas las fuentes puede ser falsa". Difundió una nota de rectificación a través de una agencia. "Cometí el error de hacer referencia a un beso que Piqué y Shakira podrían haberse dado en un restaurante. El segundo error fue la forma en la que lo dije, que sólo se justifica en el contexto de una charla distendida.
Una vez más y para terminar, pues los errores se encadenan hasta el infinito, un micrófono abierto volvió a sorprender a un personaje público haciendo comentarios soeces, sexistas y racistas cuando creía que nadie, más que sus compañeros del plató, lo estaban escuchando. Esta vez el “pillado” fue un tertuliano del programa “Alto y Claro” de Telemadrid. Salvador Sostres fue grabado en un intermedio publicitario del programa hablando durante cuatro minutos sobre el sexo con chicas jóvenes, a pesar de las llamadas de atención de Isabel San Sebastián, presentadora del programa. Entre el público había niños de varios colegios. El caso fue denunciado por el sindicato UGT a través de un vídeo colgado en YouTube.
El tradicional dicho “Por la boca muere el pez” fue parafraseado en la canción de Fito & Fitipaldis como “Por la boca vive el pez”. Que un presentador se olvide de que tiene una cámara delante parece imperdonable, pero, ¿le hace más humano o más próximo a la audiencia? Lo que sí parece obligado es disculparse, aunque no siempre suene sincero o conlleve el arrepentimiento.


