La entrevista a Mas no se apartó del intenso estilo de la periodista catalana, en su habitual tono incisivo y directo, esforzándose por encontrar respuesta a las inquietudes de la audiencia. Un tono muy personal, apoyado en una ágil expresión verbal. Artur Mas, esforzándose por dar una imagen presidencial, se mostró firme y resistió la presión de la entrevistadora, que fue contundente, como lo fue en su día con el ex presidente Montilla y como lo fue también con el propio Mas, hace un año, cuando era líder de la oposición, y al que trató con especial dureza. En aquella ocasión, el líder de CiU cortó en diferentes ocasiones a la Terribas, como cuando ella intentó hablar de corrupción. La entrevistadora le preguntó, de frente, si era independentista, e incluso insistió en el tema ante la ambigüedad calculada del entonces jefe de la oposición. Terribas le recordó también todas las lagunas del gobierno de CiU, preguntándole: "¿le incomoda el tema?"
La polémica acompaña el trabajo de Mònica Terribas. La entrevista a Montilla como Presidente de la Generalitat creó un gran revuelo en Cataluña debido al estilo un tanto hiperactivo de la periodista. Un estilo que algunos definen como muy agresivo, que interrumpe con frecuencia a los entrevistados y que les impide finalizar las respuestas. Esta práctica considerada excesiva por muchos críticos por su reiteración, pone a los entrevistados a la defensiva. Gran número de las críticas se centraron en lo que fue percibido como falta de respeto hacia los entrevistados y, en concreto, hacia el Presidente Montilla. Consideraron ofensivo el tono de la entrevista, afirmando que al Presidente de la Generalitat hay que dirigirse con mayor decoro y respeto del mostrado por Mònica Terribas.
Duran i Lleida, en referencia a la entrevista a Mas cuando era líder de la oposición, afirmó que “Mas había estado excelente y que dominó en todo momento, en las formas y en el fondo, a pesar del intento constante de la entrevistadora, como por otra parte es su obligación y su deber profesional, de situar a Mas contra las cuerdas”. Y añadió que había observado una serie de detalles por parte de la directora que denotaban la poca simpatía que ha tenido siempre por Unió, “no creo que sean aceptables en una excelente profesional como ella y en un medio público”. Termina Duran i Lleida haciendo hincapié en la osadía de situar en el mismo saco la operación Pretoria, el caso Gürtel, el caso Millet y la presunción de financiación irregular de Unió, “hay una gran diferencia entre todos estos casos, pero para la directora de TV3, todo parece tener el mismo valor”.
Las críticas no cesan, a la directora le llueven comentarios por el conjunto de entonaciones que emplea, el lenguaje gestual y cierta incontinencia verbal y falta de control. Un cargo de medio nivel del PSC escribió un tuit vejatorio contra la directora de TV3 y recibió una batería de merecidas críticas por ello. La respuesta colectiva por parte de muchos periodistas fue la defensa de Mónica Terribas y de su estilo periodístico y la denuncia de las críticas como un intento de intimidar políticamente a Mónica Terribas y a la televisión pública catalana.
Nadie duda de su profesionalidad, el currículum de Terribas es impecable. Licenciada en periodismo y Doctora por la escocesa Univerdidad de Stirling con la tesis "Television, national identity and the public sphere: a comparative study of Scottish and Catalan discussion programmes".
Fue elegida por unanimidad en el Parlamento de Cataluña en mayo de 2008 como Directora de TV3. Dirigió y condujo el informativo “La nit al dia” y con anterioridad presentó el programa de entrevistas "Les dues cares". Su trayectoria en el canal público catalán es dilatada y ha participado en numerosos proyectos. Es además profesora titular del Departamento de Comunicación en la Universidad Pompeu Fabra.
En un contexto diferente, pero con ciertas similitudes, se produce el trabajo en Televisión Española de Ana Pastor. Aún está reciente su también polémica entrevista a Esperanza Aguirre. “Aquí los temas no los decide usted, los decidimos nosotros”, le puntualizaba la presentadora a la Presidenta de la Comunidad de Madrid; o le reprendía: “Ya sé que le gustaría hacérselas (las preguntas) usted y respondérselas usted, pero la periodista soy yo y usted la invitada” o le apostillaba: “Parece que le da miedo contestar” y Aguirre le comentaba: “Mire, si me dieran miedo todas las cosas que dice usted, estaría temblando”. La periodista llega a decirle: "No me líe presidenta" y la entrevista parece ser un pulso entre Pastor y Aguirre. La presentadora olvida su papel de entrevistadora y asume el protagonismo al confesar: "A mí me gusta Obama y no lo voy a negar", a lo que Aguirre replica: "A mí no".
Después de una tensa y elogiada entrevista al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, la presentadora de Los Desayunos de TVE concedió entrevistas al programa de Buenafuente, al programa de Onda Cero de Julia Otero, etc., un talent tour en toda la regla. A Ana Pastor se le había caído el pañuelo de la cabeza durante el combate dialéctico que había mantenido con Ahmadineyad y esto había superado en transcendencia a la propia entrevista. Pastor declaró: "Intencionalidad no ha habido. No fui consciente de cuando se me cayó el pañuelo porque toda mi concentración estaba en la intensidad de la entrevista" y añadió: "El periodista no es la noticia y sí lo son las declaraciones del presidente". Por cierto, Ana Pastor no ha sido la única periodista que ha tenido que cubrir su cabeza para entrevistar a Mahmud Ahmadineyad, cuatro años antes la también presentadora de Televisión Española Pepa Bueno, también en exclusiva, había entrevistado al líder iraní con la cabeza cubierta.
La cuestión parece estar entre “Mónica Terribas entrevista a Artur Mas” o “Artur Mas es entrevistado por Mónica Terribas” y extrapolando “A Ana Pastor se le cae el pañuelo mientras entrevista a Ahmadineyad” o “ Ahmadineyad es entrevistado por Ana Pastor”.
Surgen muchas dudas: ¿Es correcto que la periodista interrumpa, puntualice, corrija o apostille al Presidente de la Generalitat de Cataluña, al Presidente del Gobierno español, al dirigente de CIU, a la Presidenta de la Comunidad de Madrid o al Presidente de Irán? ¿Es justificable que haya un trato diferente y/o deferente hacia el Presidente de un país o hacia sus dirigentes políticos? ¿Hay que mantener una actitud de docilidad hacia la autoridad? ¿Cuando la interrupción impide una respuesta es de esperar que el entrevistado responda y critique al entrevistador por querer imponer su punto de vista? ¿El entrevistador incisivo está legitimado para ser impertinente, maleducado, descortés, grosero, irreverente e incluso irrespetuoso? ¿Es buen periodismo la agresividad con el entrevistado? y ¿Debe hostigarse verbalmente al invitado hasta que vomite un titular?


